Uncategorized

MUJERES ANTE LA PANDEMIA – La acción pública impostergable

Margarita Gallardo Cruz Consultora

La pandemia no sólo ha traído retos sin precedentes en materias de salud y económicas, sino también sociales y, específicamente, en temas de igualdad de género; por lo que resulta imperante tener en cuenta la situación que están viviendo miles de mujeres en México y América Latina y cómo deben las decisiones públicas entenderlas y atenderlas como una prioridad en los tiempos excepcionales que se viven.

Sin duda un primer gran reto es que los gobiernos, de cualquier orden (locales, estatales o federales), deben tener capacitación adecuada para estar preparados y abordar la planeación, diseño e implementación de acciones públicas sin perder de vista los tres enfoques transversales indispensables para tener éxito: el de los derechos humanos, la perspectiva de género y la interseccionalidad. De igual forma, el análisis del contexto local, el plan para llevar estas acciones a la población y la estrategia de comunicación, resultan fundamentales para lograr resultados óptimos.Para no acrecentar las brechas ya de por sí amplias, se deben atender varios ámbitos, principalmente los de toma de decisiones, violencia contra mujeres y niñas, cuidados y labores no remuneradas, salud, justicia, inclusión social y financiera.

  1. Toma de decisiones: es indispensable la participación igualitaria de las mujeres en la toma de decisiones para ofrecer respuestas efectivas y apropiadas; un mecanismo es la incorporación de las instituciones encargadas de los temas de igualdad y género en todos los órdenes de gobierno a los gabinetes de crisis y la participación de expertas, académicas y organizaciones dedicadas a los temas de igualdad.
  2. Violencia contra mujeres y niñas: El confinamiento obliga a las mujeres a estar encerradas con sus maltratadores, el encierro de niñas genera un aumento de la violencia sexual en su contra y mayores complicaciones para mantenerse en procesos de escolarización.
  3. Cuidados y labores no remuneradas: En estos tiempos difíciles, se ha puesto en evidencia la importancia del trabajo de cuidados de las personas en los hogares y fuera de ellos y la necesidad de adoptar medidas para redistribuir esta carga (históricamente adjudicada a las mujeres) entre el Estado, el mercado y dentro de las familias. 
  4. Salud: Las políticas deben valorar la sobrecarga de responsabilidades de trabajo productivo y reproductivo y su impacto en la salud física y mental de las mujeres. En este rubro, bien vale la pena destacar que México cuenta con más de 475 mil personas que se dedican a la enfermería y que casi 310 mil trabajan en instituciones públicas, de las cuales el 85% son mujeres.
  5. Justicia: Las mujeres no necesariamente experimentan más problemas legales que los hombres. Sin embargo, ellas tienden a enfrentar los problemas específicos, como por ejemplo asuntos relativos a las pensiones alimenticias y la manutención de los hijos, la violencia sexual, la falta de identidad legal y el acceso a redes de seguridad social.[1]
  6. Inclusión social y financiera: Proveer a las mujeres de acceso y uso de servicios financieros formales bajo una regulación apropiada que garantice esquemas de protección y promueva la educación financiera para mejorar sus capacidades y alcances, así como su empoderamiento.

Aunado a lo anterior, es necesario un replanteamiento de las normas sociales y los patrones culturales que imponen los roles que mujeres y hombres desempeñan en la sociedad y que resultan factores determinantes de los impactos diferenciados que experimentan. Asimismo, se requiere del desarrollo de medidas que permitan garantizar la universalidad de la protección social y de políticas sociales y de acceso a servicios básicos, y de decisiones económicas que apoyen a las mujeres que perdieron sus emprendimientos, ahorros y poco capital en esta crisis sanitaria, a través de, por ejemplo, alivios fiscales que puedan dar un respiro, así como acceso a créditos accesibles y acompañamiento constante para volver a alzar el vuelo. Debemos aprender a ponernos los lentes de la perspectiva de género y mirar, desde ahí, las problemáticas que enfrentan las mujeres en general y con mayor énfasis en esta pandemia para no profundizar las desigualdades existentes, las cuales se prolongarían en el largo plazo y serán difíciles de revertir. Propuestas innovadoras, estratégicas, incluyentes y de alto impacto para atender este tema urgente en la agenda públicanacional, es lo que debe ser del interés de todas y todos en la próxima contienda electoral.


[1]Paul Prettitore y Sandie OkoroMeasuring. The gender justice gap. Recuperado el 20 de febrero del 2021 de: https://www.brookings.edu/blog/future-development/2018/06/21/measuring-the-gender-justice-gap

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *